Las vacas de Rosana Álvarez Rodríguez suben en verano al Alto Bernesga como si fueran peregrinas del verde, y en invierno regresan a León con la serenidad de quien ha vivido a cielo abierto. Terneros mamando de sus madres, pastos limpios, carne ecológica que respira montaña. Un proyecto hecho a paso lento y verdad larga.